Los cambios de Equipos Coordinadores son escuela de comunión

Todo proceso  (del latín processus)  consiste en una serie de hechos y fases que están íntimamente relacionadas y que mantienen un orden lógico, y que todas las unidades dentro de ese orden  es lo que da sentido y riqueza al todo.

De acuerdo al libro de ser y hacer el Equipo Coordinador Diocesano (ECD) 2004-2007 nos dice que se debe de entender  y analizar como un proceso complejo e importante para la vida del MFC en la diócesis, por lo tanto se debe de hacer de una forma natural y armónica, donde las obras emprendidas subsistan para que den frutos, perduren y transciendan, dentro de este contexto podemos decir que lo que dará sentido al proceso de cambio de dirigentes diocesanos o de sectores es la continuidad de servicio al MFC, continuidad entendida primero como una consecución de hechos que nos llevan a la realización exitosa de la meta que nos proponemos (Misión y Visión), y segundo un caminar buscando siempre los mismos objetivos que nos permitan alcanzar el objetivo principal del MFC,  lo que en gran medida se alcanzará reforzando  todo aquello que se haya iniciado  buscando que se fortalezcan  los aspectos positivos y que con los ajustes adecuados estos se hagan cada vez mas duraderos en beneficio de las personas a las que nos ha tocara servir.

En  el instructivo para el proceso de elección de Presidentes Diocesano  y cambio de Equipos Coordinadores Diocesanos en lo referente al cambio nos habla de compromisos (así los define el instructivo) que tienen los miembros de Equipo Coordinador Diocesano que van a entregar. Su ser y  hacer en este proceso debe de tener las características de los Equipos Básicos de Formación que también son las características que deben de tener todos los equipos del MFC (ECZ,ECS, ECD, ECP, ECN, etc.) las cuales son: unidad, amistad, espíritu de servicio, apertura, espiritualidad y testimonio

En este proceso de cambio debe ser el reflejo de la escuela de comunión que se realiza en los Equipos Básicos de Formación, por lo tanto no debe de estar separada por dos equipos, debe ser una unidad,  ¿y cómo esta esto si hablamos de Equipo Coordinador  saliente y Equipo Coordinador entrante? Este momento es un momento de transición en el cual los Equipos  deben ser un equipo en donde el equipo saliente acompaña al equipo siguiente hasta la fecha de entrega, este acompañamiento se debe de hacer desde la elección del Matrimonio Presidente Diocesano o Secretario de Sector invitándolo a las reuniones del Equipo Coordinador, si es que no es parte del mismo, con el fin de que vaya teniendo una visión general de la situación que guarda el Movimiento y posteriormente  por medio del Matrimonio electo a  los matrimonios que ha elegido como secretarios  de Áreas, en este tiempo van capacitando a los futuros dirigentes y estos a su vez van teniendo una visión de su nuevo apostolado, también se fortalece la relación entre los equipos de amistad, ya que se estará trabajando juntos al menos unos dos ó tres meses, lo mas seguro es que algunos matrimonios tengan una relación de amistad que se vendrá a fortalecer mas, además que después de haber tenido tal envestidura como emefecistas, continuaran su apostolado con docilidad al nuevo Equipo Coordinador.  

En la integración de los equipos coordinadores en la transición es una muestra de apertura, en donde un equipo  ya integrado con un proceso de tres años se abre para compartir sus experiencias y da entrada al equipo entrante en la labor encomendada por el Señor, con un espíritu de servicio  en donde se ponen a disposición de los miembros Equipo Coordinador entrante todo lo que son y lo que hacen imitando a Cristo quien predico: “Yo no he venido a ser servido, sino a servir” y esa misma actitud debe de mostrar el Equipo Coordinador  entrante. Todo este camino debe de   tener una fuerte espiritualidad  por que los matrimonios que participan se deben de encontrar en oración, frecuentan los sacramentos y escuchan y reflexionan la palabra de Dios. En este cambio se da un claro ejemplo de  testimonio ya que todos perseguimos el mismo objetivo y un mismo carisma el cual reflejamos en nuestra mística como miembros del MFC donde somos coherentes en lo que decimos y hacemos.   

El  proceso de cambio no solamente se debe de basar en los documentos e informes que pide el instructivo de cambio de equipos diocesanos (por más completo que se haga) y un flamante encuentro diocesano. Es un momento de gran relevancia para el MFC donde debe de ser una clara muestra que los dirigentes (entrantes y salientes) comprenden el carisma y la mística que el Señor ha conferido a nuestro Movimiento, con un sentido de comunión entre todos y con el Obispo y por lo tanto con la iglesia diocesana.

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